En 2005, y con las primeras iniciativas de la Comisión Europea en materia de RSE, se suscribe el I Acuerdo Marco de Competitividad e Innovación Industrial, por parte de los agentes sociales y económicos de Castilla y León, donde ya se incluían aspectos relacionados con la RSE de las empresas. Además, durante el 2006 se publica la Ley 9 / 2006, de 10 de octubre, de Cooperación al Desarrollo, que posiciona a la región como una Comunidad solidaria y comprometida con la erradicación de la pobreza.

En 2007, la Comisión Europea aprobó un Informe fundamental para la historia de la RSE, conocido como Informe sobre la responsabilidad social de las empresas: una nueva asociación o Informe Howitt, que dejaba constancia del impacto positivo que su implantación tiene para la competitividad de las empresas (gestión riesgos y recursos humanos, ahorro de costes, etc.) y como puede suponer una palanca para ayudar a superar las crisis económicas.

Posteriormente, en 2008, el II Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Industrial de Castilla y León define la RSE como la integración voluntaria en el gobierno y gestión de sus empresas, más allá del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos y de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, que surgen de la relación y el diálogo con sus grupos de interés, introduciendo compromisos éticos en su gestión y responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones

Con la implantación de la RSE se adquiere por tanto un compromiso con los Grupos de Interés tanto internos como externos de la organización, que permite a la misma adaptarse adecuadamente a su entorno, ser responsable con su entorno social y medioambiental, y consiguiendo algunos beneficios secundarios como es la mejora de su reputación.

La RSE se compone fundamentalmente de tres aspectos:

  • Económicos y de Buen Gobierno.
  • Sociales y Laborales.
  • Medioambientales.

La promulgación de la Ley 5 / 2013, de estímulo a la creación de empresas en Castilla y León, ya deja ver la importancia que adquiere la RSE en nuestra región, determinando que la Administración de Castilla y León fomentará la Responsabilidad Social de las personas emprendedoras. Poco después, en mayo de 2014, se presenta el III Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Industrial 2014 – 2020. Fruto de este Acuerdo surge el Plan de Responsabilidad Social Empresarial de Castilla y León (2014 – 2020), que desarrolla al anterior en el ámbito de la RSE y que pretende:

Promover, la   generación, difusión   e   implantación   voluntaria de CRITERIOS y PRÁCTICAS DE RSE, en el mayor número de empresas, a través de acciones de Difusión y Sensibilización, Formación y Promoción. Ello supondrá:

  • un AUMENTO de la competitividad y la reputación de las empresas y
  • una MEJORA en las condiciones del entorno social, ambiental y económico en el que operan.

Y todo ello, inspirando VALORES como la Voluntariedad, Responsabilidad, Innovación, Transparencia, Calidad, Implicación, Consenso e Integración.

Así, la RSE es por tanto uno de los objetivos prioritarios y eje central del citado III Acuerdo Marco, que fue revisado en 2019 proponiendo entre otras, la dotación presupuestaria necesaria para el impulso, y la realización de acciones como:  la creación de la Comisión de Responsabilidad Social, la inclusión de conceptos de RSE en acciones formativas y en los Programas de Territoriales de Fomento de Industria, y dando lugar a los trabajos que se han enmarcado en RSECyL.


Algunos de los textos están extraídos del Plan de Responsabilidad Social Empresarial de Castilla y León, que puede consultar íntegramente aquí.